jueves, 19 de agosto de 2010
El perro, el animal del diablo
El otro día me di cuenta de que ¿Aquí no hay perros? O casi no hay...Este tipo de revelaciones me pasan también con distintas reflexiones que en Europa son nuestro pan de cada día. Por ejemplo: ¿Aqui no hay autobuses? Esto fue una evidencia que vi la primera semana, no es que lo haya descubierto ahora mismo. Os iré informando de lo que hay y no hay, de las pequeñas y grandes diferencias.
viernes, 13 de agosto de 2010
El primer fin de semana.
En el trabajo pasó Stephan, un periodista que me hizo una entrevista. Días más tarde estaría en el periódico local acompañado de una gran foto que me hizo aumentar mi popularidad acosado con la mirada de los nativos.
Por la noche fuimos a un concierto de Bisso Na Bisso, grupo africano rapero y yo me cogí una enorme castaña que hizo que mi popularidad cayese en picado. No se porqué pero aquí el alcohol sube tres veces más. Después fuimos al Barfly, la disco de aquí. Se empezó a instalar en mi esa noche un pensamiento negativo y racista que no ha desaparecido desde entonces. El sábado fui transportado a la playa por cuatro o tres amigas de Gaelle, ya no recuerdo, y mi resaca hizo de mi un zombie errante en una playa de arena marrón negruzca llena de baobabs y música pachanguera y repetitiva que producía un efecto adverso al paracetamol.
El domingo me dije, se acabó, me voy solo a conocer la isla. Cogí el coche de la empresa y me fui dirección al sur, a N’gouja, la playa de las tortugas. En el camino vi a un autoestopista, aquí hay uno cada 2 kilometros, y pensé, voy a hacer una buena acción. El chico de 17 años, cuyo nombre complicado y ajeno a toda concordancia de consonantes no alcanzo a recordar, me daba buena espina y algo me dijo que debería de cogerlo.
Hizo de guía turístico de la isla y me enseño algunos escondrijos. Fue justo llegando a su poblado cuando se me acercó un coche diciéndome que algo no iba bien con el mío, que perdía aceite (mi coche). Paré de inmediato en una curva pues el olor me hizo erizar todos mis sentidos. El humo salía del capó. El coche estaba embadurnado de aceite.
Me bajo del coche con los papeles del vehículo pero no encuentro el número del mecánico. Así que llamo a Gaelle. Un minuto más tarde, en esa misma curva, decido girarme, cambiar hacia el otro lado y mirar el filtro del aceite, que parecía abierto. En ese mismo instante y por cuestión de milésimas de segundo, un coche con cinco pasajeros pierde el control derrapando probablemente debido al aceite que ha dejado mi coche en la carretera, pasa por el hueco dejado tras de mi en el cambio de movimiento, sale de la carretera, cae por una pendiente y se estampa contra una palmera. Una desincronización de tiempo, unos segundos antes y me hubiese arrastrado a mi contra esa palmera. Gaelle me está diciendo al otro lado del teléfono que es domingo y no encontraré un mecánico por esa zona, que deje el coche y vuelva a la ciudad en autostop o coja un taxi si encuentro alguno. El chico, el autoestopista de nombre complicado que he recogido hace una hora, está hablando en mahoré por el movil y yo me dirijo hacia los accidentados observando boquiabierto el mecanismo casual y caótico que se ha desarrollado en cuestión de milésimas, mi coche humeando, cinco personas que salen del otro coche con dolores en la nuca, tambaleándose y yo con el teléfono en la oreja recibiendo instrucciones sin alcanzar casi a comprenderlas. Pero más milagrosa fue la intervención de la ambulancia que no tardó ni cinco minutos en llegar y un supuesto mecánico, un amigo del autoestopista. El mecánico cierra el filtro, cambia el aceite y me dice que no habrá problema, que siga mi viaje. La ambulancia se ha llevado a los heridos, que por suerte son leves y tal cual vino el absurdo, la feroz amenaza de la muerte se fue.
Como si no hubiese pasado nada, arranque el coche y continué mi viaje, dejé a mi amigo autoestopista en su pueblo, agradecidísimo de que me salvase de un grandísimo marrón y continúe mi exploración por la isla. No vi tortugas pues me había olvidado las gafas de buzeo pero si vi maquis, los lemures de Mayotte, que se me subieron al hombro para robarme una cáscara de plátano.
Por la noche había un concierto reggae en la isla. Aquí solo hay un festival al año y resulta que ha tocado el primer fin de semana que he llegado. De resto, me han dicho que siempre son los mismos grupos, que básicamente hay tres. La gente con la que voy al concierto, algunos del curro, tienen la genial idea de coger el coche de la empresa, el mismo con el que he tenido la incidencia por la mañana. Yo pregunto si es una buena idea. Todos responden que si seguí rulando con él y no pasó nada más, porqué no cogerlo esa noche. Media hora más tarde nos encontramos los cinco en medio de la selva. Se ha repetido el problema, el filtro del aceite (luego me enteraría que en la última revisión pusieron un filtro más grande que no tocaba que causaba el problema). Esta vez dejamos el coche abandonado y nos disponemos a caminar en la oscuridad de la noche. Las estrellas son infinitas y el ruido de la selva acojonante. A los 15 minutos un coche nos recoge a los cinco, un policía que se dirige a la capital para hacer su turno de noche. – No se cómo lo haces pero tienes una habilidad para meterte en líos y solucionarlos con una rapidez. Me dice Gaelle. -Yo tampoco se como lo hago pero sospecho que la cabeza progresiva tiene algo que ver con ello. -¿La qué? –Nada, algo como Alá pero que no te despierta cada mañana con rezos. Respuesta un tanto fuera de contexto y mirada de, tu mismo, tío.
Vuelvo a casa e intento descansar cuando recibo un mensaje de una de las chicas francesas con las que iba al concierto, Clementine. ¿Te apetece un porrito? En menos que canta un gallo me estoy tomando una copa y fumandome un porrete con una chica de ojos azules enormes y preciosos. No obstante, tras el patético intento de enrollarnos, presencié esa noche el estado más lamentable que la masculinidad puede ser expuesta, un cansacio atroz calló sobre mi después de algunas caladas del porrete. Su olor a tabaco me incomodaba bastante y tras un finde como este lo menos que me apetecía era hacer un esfuerzo de tal calibre. Ella se marchó enfadada. Yo me sumí en un sueño incómodo y sudoroso.
lunes, 2 de agosto de 2010
CINÉMATHÈQUE: OCÉANOS
LA FRASE DE LA SEMANA
EL QUE MATA A UN HOMBRE MATA A LA HUMANIDAD.
Los siguientes tres dias

A las 6 se hace de noche y la gente se levanta a las 5. La noche es negra como sus pieles. Los gatos son feos, como si no se limpiasen. Brochetas picantes con plátano frito y mandioca. A la tercera vez que has comido esto te preguntas si podrás comerlo una cuarta. Firmé el contrato con sospecha. - te gusta? La isla, el ambiente. O te gusta o no te gusta, no hay termino medio. Me decia Raphael, uno de mis jefes con aspecto sospechoso de amigo de Maradona. -De todas formas esto es un poco como lost, aqui pasan cosas extranyas,ya iras viendo.
En una foto de facebook Ruyman ya me había dicho que parecía lost. "Perdidos". - tienen una perdida de identidad. Los mahoreses son comorianos, y quieren ser franceses. Pronto lo serán, en marzo pasaran a ser el 101 departamento francés. Mayotte era la isla menor de las Comoro. Como un ninyo rebelde votaron en contra de la independecia del archipiélago, a favor de Francia y ahora son los supuestos privilegiados. Hace 30 anyos había una populacion de 3000 habitantes y ahora son 200.000, la mayoría terratenientes q viven de alquileres. Son guarros, tiran la basura por todas partes, hay una montanya y cuando llueve toda la mierda se esparce por la laguna. La naturaleza es exuberante, el fondo coralino es alucinante, los peces son tan fluorescentes q te duele la cabeza al mirarlos mucho rato. A este entorno paradisiaco le quedan pocos anyos. Estos salvajes se lo estan cargando cada dia sin ser conscientes de ello.

Los siguientes tres días fue la semana del audiovisual. Los jóvenes naturalistas se encargaron de rodar un video sobre el medio ambiente. Gaelle, ensenyo en un día como hacer un reportaje(vaya talento esta chica q voy a sustituir, no le llego ni a la suela) y lo mas alucinante es que estos jóvenes lo pillaron al vuelo. Yo tambien tuve que ensenyarles como se utilizaba una camara, diferencias entre realidad ficcion (tema que me persigue desde 24 mentiras) pero todos me miraban como si fuese de otro planeta, tal vez por mi acento. Son extremadamente educados y se esfuerzan mucho. Hicieron un reportaje sobre el islote de M Bouzi. Para ello nos fuimos a las montanyas para ver que es lo que causaba la degradacion del medioambiente en la zona. Coches abandonados, ninyos que limpian sus ropas en el rio y el cultivo salvaje. Los emigrantes de las otras islas de las comoro se esconden en las montanyas y cultivan platano, cargandose la selva. Luego la tierra se sobreexplota y cuando llegan las lluvias, acaba siendo un desierto. Se forman grandes riadas que arrastran todos los sulfitos y la basura al mar llegando al islote. Aunque esto parecia deprimente entre la degradacion habia tantas mariposas de distintos colores que no podia mas que alucinar. Hace un mes descubrieron dos nuevas especies y la gente tirando latas de coca cola, que por otro lado nunca deberian de llegar aqui, al fin y al cabo somos todos culpables, pensé.

Al día siguiente fuimos al islote en barca. Fue mi primera inmersión con cámara submarina. La cámara flota y es difícil mantener el rumbo sin que se mueva. Hicimos un picnic y comimos jacka, una fruta con picos por fuera que sabe entre mango y plátano. Luego terminaron su reportaje en la isla. La vuelta la hicimos en canoa. En medio del océano transparente dejaba la isla atrás mientras remaba con decisión. Un grupo enorme de ninyos jugaban desnudos en la playa mientras los pescadores arrimaban sus barcas con su merecida pesca. Me despedí de mis alumnos. Gaelle se acerco y me dijo: -eres muy afortunado, no te creas que esto pasa todos los días. Esto han sido los tres días mas felices que he tenido desde que llevo aquí y ya llevo dos anyos. "Caribu" (Bienvenido).


Si que fue una grandiosa bienvenida. Nada que ver con los siguientes días que estarían llenos de sorpresas dignas de Lost donde a punto estuve de perder la vida.
miércoles, 28 de julio de 2010
EL VIDEOCLIP DE LA SEMANA
martes, 27 de julio de 2010
MAYOTTE, primer dia.

Demasiadas cosas por contar, no se por donde empezar. En la cola de embarque conocí a una profesora francesa de 60 años que me dice que ha estado cuatro años en Mayotte y se vuelve. -Que Porqué? Ha estado usted en Mayotte? Pues ya lo sabrá. Es África, todo cambia. La experiencia ha llegado a su fin. Además es carísimo. A veces los tomates están a 15 Euros el kilo.
Trago saliva. –Qué, cuanto ha dicho usted? En ese momento llama José Miragall para despedirse de mi. – Guárdate la sorpresa para ti, descúbrelo por ti mismo. Me aconseja.
Durante el vuelo conozco a Marwan, un joven de Marsella, muy simpático que también lleva tres años y quiere volverse. Se ríe un poco de mi por mi poco conocimiento sobre Mayotte. A ver si es verdad que cuando salga del avión me la va a meter un negro doblada…
Un sol rojo intenso me despierta tras haber visto ya tres películas y finalmente quedar dormido. -“En breves instante efectuaremos el aterrizaje en el aeropuerto de Dzaoudzi.” Miro hacia un lado y veo unas nubes gigantes que empiezan a clarear. A mi derecha montañas con matorrales. A mi izquierda una barra enorme pero muy lejana de la isla, es el arrecife de coral! Pero que lejos está!!! La laguna es gigante, es como un mar en si. Entonces aterrizamos suavemente y el mar se convierte en cocoteros con mucha vegetación, muchos árboles de distintos tamaños. La temperatura exterior 28 grados. Estamos en invierno, me enteró. -No, en invierno 25 -30 grados y en verano que es la época de lluvia, (el invierno en Europa) entre 30 -35 grados pero húmedos. Me dice el azafato. El aeropuerto amarillo en “la isla de pequeña tierra” está repleto de ventiladores en el techo. Marwan me presta el teléfono y llamo a Habiba, la secretaria. Aunque hemos llegado con dos horas de retraso me dice que está llegando ahora al aeropouerto, vamos que la puntualidad por el forro de los... Efectivamente, se acerca tímidamente y me pregunta si soy Olaf. Entonces se queda tranquila y sale a relucir una chica supersimpática y echá p’ alante, va y me compra una corona de flores como objeto de bienvenida y me la cuelga. Aunque parezca una chorrada, siempre me había echo ilusión que me colgasen una collar de flores tipo hawaino.

Las mujeres llevan velos de colores y una crema de color amarillo en la cara. Como está repleto de coronas, el aeropuerto vuele a jazmín, flores de plátano, y otras fragancias. Los mahoreses no son negros, los negros que yo había visto son marrones, estos sí que son negros, tanto que parecen ojos blancos en un ente oscuro. Tampoco son guapos, son una mezcla rara entre negros africanos y chinos o alguna especie sacada de la mente de George Lucas. Llamémoslos: distintos. Cogemos un taxi con varias personas y vamos hacia el ferry. El agua es transparente y veo peces Nemo al lado del barco! En el barco conozco a la competencia, unos guays con pelo largo con coleta y barba y pinta de franchute de mundo (casi igual que yo menos lo del pelo). -Me han dicho que eres de los buenos, me dicen. Con el colocón del jet lag sonrío y me miro la entrepierna, no comento nada. Miro a mi alrededor y veo islotes, dejamos pequeña tierra atrás y nos dirigimos a gran tierra, a la capital: MDmounzou (aquí todo lleva una M delante). Habiba vive en “pequeña tierra” con su marido que trabaja en la aduana. Todos los días coge el ferry y dice que es un momento de meditación muy importante en su día. Al bajar del Ferry veo un pez espada también al lado del barco. Mdmounzou no es bonita, es una selva que está llena de casas construidas al azar, sin orden alguno, buenas construcciones, junto con chavolas, mucha Uralita, casas sin encalar, los agujeros en el asfalto son constantes. Esto es África, aunque no hay niños durmiendo en las calles. Pero de alguna forma todo se integra con las palmeras.
Llegamos a la casa de mi jefe. Una casa enorme de tres habitaciones enormes, cocina, baño, salón y una terraza de betón con vistas a la extraña ciudad. Tiene unas congas en la cocina, cosa que me hace pensar que tiene que estar como una puta cabra. Me pego una ducha pues empieza a caerme la gota por la espalda y entonces me cae todo el cansancio acumulado durante años! Viene Gael, la persona que remplazaré, una francesa muy simpática. A pesar de la fatiga me hago el héroe y me proponen ir a la empresa a saludar, luego tienen que ir a grabar al otro lado de la isla para el programa de jóvenes que tendré que realizar, este va sobre jóvenes músicos de la isla. -Si, claro, digo hecho una mierda. Expedición a la empresa “Clap” ( se supone que es el sonido de una claqueta cuando hace clap, en español diríamos clac o claca o clic).

Todo de puta madre, un equipo jóven muy guay pero entonces me ven la cara de echo polvo y me dicen que me llevan a casa y me recogen en dos horas. Duermo un poco, solo media hora pues me aconsejan que me acueste temprano y no duerma mucho. Viene Clothilde, amiga de mi jefe que pasaría para enseñarme el barrio como acordado. Me pierdo por el barrio, nada está indicado y todas las casas son tan distintas y a la vez tan iguales que es un disparate para mi mente. Vamos a comer brochetas con Mandioca y plátano, con una salsa picante, pero como todo es bastante seco no me queda otra que comerme la salsa. Por lo visto es la única comida típica y barata, esto se come en cuchitriles, a veces reconocibles solo porque pone Coca Cola. Clothilde habla muy poco, es amable y tímida a la vez. No es de la isla es del Congo, no me parece guapa pero desprende mucha tranquilidad. Me pregunta que como es Londres, que ella sabe un poco de inglés. Miró a mi alrededor y le digo pues todo lo opuesto a esto. Entonces hablamos en inglés y suelta más prenda, con el juego de aprender. Resume su vida muy bien, refugiada por la guerra del congo llego a Kenia y finalmente a Mayotte, emigrante sin papeles, vamos. Aquí el 62% de la población es menor de 20 años, siempre hay niños jugando en las calles y el 40% son emigrantes. El barrio es ruidoso, unos niños se pasean con una radio oyendo rap americano, Snoop Doggy dog y también Michael Yackson, unas obras caseras suenan de fondo. A las 14h me recoge Gaelle y Habiba y hacemos un recorrido por la isla. Es muy verde, llena de vacas, lagartos y aves exóticas, paso por un bosque de nenúfares y varios baobabs. De repente veo una gaviota muy exgtraña y digo: - que raro vuela esa gaviota. – El qué? Pregunta Gaelle. Pues señalo y Habiba y Gaelle se rien. Eso no es una gaviota es un murciélago. –Qué coño??!!! Son murciélagos gigantes cuyo nombre no retengo, que además vuelan por el día, se alimentan de frutos. Hay mucha papaya y plátanos.
Luego por la tarde ayudo en la grabación del video, entrevistas y música nativa en la playa. Me pego un baño, mi primer baño en el océano índico. Una vaca se pasea por la playa, murciélagos gigantes y una puesta de sol preciosa entre un mundo aún verde. Al regreso las dos chicas están todo el rato de cachondeo. Habiba no para de bromear y de reirse de mi. Creo que ya me ha pillado el punto o le he dado demasiada confianza. -Eres de los buenos. Me dice. Que extraña expresión, aquí la utilizan para varias cosas. Lo soy?

Por la noche Clothilde me espera y me prepara unas gambas con zanahoria y papas. Me mira paciente, hablamos muy poco. Tras mucho silencio llegamos al tema de las relaciones y le explico que he dejado una relación muy larga. Entonces me dice: c-ómo tú jefe, él dejo una de 13 años cuando vino aquí y fundó la empresa. Ya tengo algo en común con él. Es todo muy misterioso pues estoy conociendo a una persona sin haberle visto nunca, me refiero a mi jefe, vivo en su casa, con su gato, tengo su coche e iré a la oficina donde el trabaja y estaré aqui varias semanas hasta que él venga. Ahora todo me cuadra más. El porque alguien viene a un sitio tan remoto en medio de la nada.
De repente Clothilde me mira seria y dulce a la vez y me dice: - eso no tiene sentido. Cuando has estado tanto tiempo con alguien ya has pasado la barrera, ya os conocéis y sabéis qué os gusta y disguta, sabéis como ayudaros mutuamente también.
Es como si subieses a la montaña y luego a mitad de camino o casi al final de la cima dijeses: voy a volver a la falda, voy a volver al nivel cero y a emprender otro camino. Pero tampoco sabes si el otro camino te llevará a la cima, cuando el anterior sí que lo iba a hacer, o al menos estabas ya muy cerca aunque tal vez costase un poco. No hay nadie perfecto, ni relación perfecta, cuándo conoces a alguien tanto tiempo eso es lo importante.
Entonces la miro fijamente como si de una bruja se tratase. Me quedo absorto. Nunca nadie había hablado tan poco y al mismo tiempo tan bien. – Para hablar poco eres muy sabia. –Soy incapaz de hablar con alguien que no me interesa, soy tímida y si no quiero, no hablo.
Esta conversación cambia todas mis sensaciones. De repente tengo la sensación de que esta persona me ha respondido a lo que quería oír, me ha abierto los ojos. A partir de este momento mi visita a Mayotte ya ha tenido sentido. Completamente. Pero, ¿tan rápido, sólo en un día? La sensación es de poder decirle ya adiós a este sitio y hacer todo el esfuerzo por volver con “ella” y continuar el camino hacia la montaña aunque haya retrocedido bastante.
-Pero la mayoría de los hombres siempre pensáis igual, siempre pensáis que os perdéis algo en otro lado, nosotras, al contrario, somos una flor que se pone mustia, nuestro tiempo pasa rápido. De todas formas creo que en Metropol (esta palabra la he oído ya muchas veces, la utilizan aquí para referirse a Europa o las grandes ciudades europeas, Metrópolis, me hace pensar en la peli de Fritz Lang) estáis todos muy mal!
Se ha hecho de noche a las 6 (ni siquiera llega) y ya son las 9. Con un cansancio alucinante me acuesto y duermo varias horas hasta que me despiertan los mosquitos y me embadurno con la sábana, luego me entero que el truco es el ventilador, por lo visto no tienen fuerza para posarse. Pienso en frases que me han dicho a lo largo del día, -todo el mundo que ha venido aquí le han robado, al menos una vez, por eso hay rejas en todas las ventanas. ¿Todavía no has visto ratas?, son enormes y están en todas las islas, hasta en los islotes. En mi inquietud veo caras de negros de Madagascar, con la mandíbula prominente, Metropol, metropol, subir la montaña, volver a bajar y a empezar otro camino…A duras penas vuelvo a dormir pero a las 4 empieza un gallo hijo de puta y luego un concierto de gallos. A las 5 el cántico del corán me despierta también. Me recuerda a Marruecos. A los musulmanes les encanta cantar unitonos y difundirlos por los megáfonos. No obstante esto no me molesta, me hace entrar en un estado de meditación y consigo dormir. Tengo el coche de la empresa que me espera en breve para recorrer las caóticas calles, mi miedo son los niños, pues están por todas partes y se tiran a la carretera. Un nuevo día me espera, la formación de la semana del audiovisual para jóvenes. Les enseñaremos a hacer un reportaje y luego lo pasan a la tele. ¿Tendré que dar clases también? La respuesta es si, pero la experiencia os la cuento mañana, hoy ya no puedo más, otra vez cansadísimo y lleno de sensaciones que mi mente no puede procesar.




